Autocompasión y salud: cómo empezar a estar de tu lado
Hay días en los que nada parece alcanzar.
Te levantás cansado. El cuerpo tenso. La cabeza llena.
Sentís que deberías estar bien… pero no lo estás.
Y ahí aparece la voz de siempre:
“No podés fallar otra vez.”
“Dale, reaccioná.”
“Sos un desastre.”
😔 Esa voz crítica, exigente, automática… que muchas veces ni notamos. Pero que duele. Y pesa. Y nos agota más de lo que creemos.
Nos enseñaron que esa dureza “nos hace fuertes”. Que si no nos empujamos, no cambiamos.
Pero ¿sabés qué?
🧠 El cuerpo no distingue entre la crítica externa y la interna.
Todo lo que te decís… lo escucha. Y responde.
💛 La autocompasión no es blanda: es firme y profunda
🫶 Autocompasión no es autoayuda barata.
No es repetir “todo va a estar bien” mientras te tapás el dolor.
Tampoco es decir “soy así, qué se le va a hacer”.
Es algo mucho más desafiante:
🔹 Tratarte con respeto incluso cuando te equivocás.
🔹 Acompañarte en los momentos difíciles, en vez de dejarte solo.
🔹 Entender que no sos el único que siente lo que sentís.
🔹 Aprender a hablarte con la misma ternura que le darías a alguien que querés mucho.
Autocompasión es elegir no ser tu propio enemigo.
Es darte un lugar, incluso cuando no estás brillando.
✨ Es empezar a ser un espacio seguro para vos.
🔁 El ciclo que te hace mal (y cómo cortarlo)
Cuando algo sale mal, muchas personas:
- Se culpan.
- Se critican.
- Se sienten solas.
- Se desconectan de sí mismas.
¿El resultado?
💥 Más estrés.
💥 Menos energía.
💥 Peor descanso.
💥 Peores decisiones (alimentación, sueño, vínculos, etc).
Y así sigue el loop. Cada vez más lejos del bienestar.
Pero cuando aparece la autocompasión…
🌬️ algo cambia.
En lugar de entrar en guerra con vos mismo/a, creás un espacio para respirar.
Y desde ahí, sí, podés empezar a elegir distinto.
🌸 Ejercicios simples para volver a vos
No necesitás hacer retiros ni leer diez libros.
Lo que necesitás es presencia y amabilidad cotidiana.
Acá van algunos gestos que podés probar hoy mismo:
🧩 ¿Cómo trataría a un amigo?
Cuando te pase algo difícil, frená. Pensá: si esto le pasara a alguien que quiero… ¿qué le diría?
Decítelo a vos.
🤲 Toque reconfortante
Llevá una mano al pecho o al abdomen. Sentí el calor. Decite algo como “estoy acá con esto”. Es increíble cómo calma.
💨 Respiración con cariño
Inhalá suave. Exhalá largo. En cada exhalación, soltá la crítica. Permitite estar.
📝 Cartita de compasión
Escribite como si fueras tu mejor amiga. Aunque al principio te parezca raro. Aunque llores. Hacelo igual.
🔍 Preguntate: “¿Qué necesito ahora?”
A veces no sabemos qué hacer, pero sí sabemos qué sentimos. Empezá por ahí.
💥 Esto no es debilidad. Es valentía
Ser duro con uno mismo NO te hace más fuerte.
Solo te hace más cansado.
Solo te aleja de tu centro.
🌈 La autocompasión no es quedarte quieto.
Es cambiar desde un lugar que te sostiene, no que te aplasta.
Es poder decirte:
“No me gustó lo que pasó…
pero igual me merezco tratarme con respeto.”
🧭 Volver a casa
La autocompasión es un camino, no una técnica.
No se trata de hacer todo perfecto. Se trata de ser más humano con vos.
Más paciente. Más real. Más presente.
Y sí: cuesta. Porque es contraintuitivo.
Porque nadie nos enseñó a hablarnos bien.
Pero una vez que lo probás… algo adentro empieza a descansar.
🌟 Por dónde podés empezar
✅ Elegí una frase de aliento que te guste. Tenela a mano.
✅ Observá tu tono interno cuando algo no sale como querías.
✅ Regalate 5 minutos al día para simplemente estar con vos.
✅ Permitite sentir sin explicar.
✅ Preguntate con ternura: ¿Qué necesito ahora?
No hace falta más.Porque cuando la relación con vos cambia… todo cambia.
💚 Y eso también es salud.



Deja un comentario